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A ver,

que esto

no es ningún secreto,

es un hecho,

con un palo se sube mejor una montaña,

quien dice un palo,

dice 2,

o lo que es lo mismo,

unos bastones de trekking,

el uso de bastones de trekking

previene lesiones,

y ayuda a subir mejor y más rápido una montaña.

Pues lo mismo que hacen unos bastones de trekking,

hace un coach.

Un coach es un apoyo que te ayuda a coronar cimas.

Y dicho esto,

soy coach

y hago cosas de coach:

Coaching Personal,

Coaching Ejecutivo y

Coaching de Pareja.

También enseño habilidades para hablar en público y

habilidades soft skills,

que son habilidades para liderar,

para liderar sin pestañear.

De mí te puedo contar que

nací en 1976,

el mismo año que nació el Doctor Strange,

(el protagonista de la película «Doctor Strange», me refiero).

También ese mismo año se estrenó:

“Casanova” de Fellini

«Rocky», la uno,

«Taxi Driver» y

“Estoy hecho un chaval”, de Paco Martínez Soria.

También

estudié química,

soy de ciencias,

y me gustan los números.

y que a falta de 4 asignaturas para terminar la carrera,

dije bye, bye a la carrera (hice un cambio radical).

A ver, que llegué a trabajar en un laboratorio donde analizaba aguas

(aguas de pozos, de piscinas, residuales…)

y allí aprendí que si bebes agua,

agua que no está bien tratada,

entonces,

igual

«kagasawa»

(que es diarrea en japonés).

Y esta de aquí soy yo tratando de mirar a cámara en el espejo del lavabo. 

Au Bermúdez mirando al infinito

 

También te puedo contar de mí que

sólo lo he hecho una vez,

lo de casarme me refiero.

En 20003 empecé a salir con mi marido, todo muy romántico,

pero llevábamos 3 meses y ya veíamos que, aunque nos queríamos, era como si uno hablara en chino y el otro en portugués

(sin ser uno chino, ni el otro portugués)

y claro,

lo hacíamos  en todas partes:

en el coche,

en la cocina,

en la casa de la vecina,

en el recibidor,

en la habitación de invitados,

¿sabes la moto?, pues encima,

también en Andorra,

en Segovia,

en Sevilla,

lo de discutir, me refiero,

y casi rompemos,

pero no.

Cada uno venía con una mochila (hablo de una mochila metafórica, claro),

y traíamos un curioso muestrario de

inseguridades,

resentimientos,

competitividades,

frustraciones,

vanidades,

tristezas,

rabias,

susceptibilidades…

¿he dicho resentimientos?

Estrés,

 

Ansiedad,

 

Angustia existencial.

Después,

llámalo Karma,

llámalo destino,

Un día pasó algo extraño y curioso….

Yo, por mi parte,

vi a un tipo sonriente con un libro reluciente y me llamó la atención la portada, que en letras bien majas ponía algo curioso y extraño llamado:

Coaching.

Mi marido por su parte, ese mismo día, escuchó un programa en la radio (todavía no existían los podcast) donde hablaban de algo curioso y extraño llamado:

Coaching.

Cuando nos vimos en la cena, empezamos a hablar de nuestras cosas del día:

que si queremos pan, que si queremos vino, que si el nuevo jefe, es más bien, un cretino.

En fin, como cada día.

Y de repente,

como si de un episodio de la dimensión desconocida se tratase,

los 2 nos encontramos

(en la Tercera Fase, y)

hablando

de algo, curioso y extraño,

llamado

Coaching.

En 2006 me formé en coaching,

la vida de pareja me cambió

y me casé (con mi marido, claro).

En 2011 empecé a tener clientes y a hablar en público.

La primera vez que hablé delante de 200 personas,

200 personas con sus 400 ojos,

me temblaban tanto las manos

que parecía que estaba haciendo

traducción simultánea al

lenguaje de signos.

Para hablar en público hay que preparar la mente,

tener claro qué vas a decir y

prever por dónde pueden venir las hostias,

esto igual no te lo ha dicho nadie,

pero hablar en público se parece bastante a entrenarte para un combate de boxeo.

La de la foto soy yo mirando al techo,

a ver,

que en realidad no soy yo mirando al techo,

soy yo diciéndole a esa gente

que…

«Para llegar a la luna… hay que apuntar a las estrellas».

La mayoría de mis clientes son jefes, directivos y autónomos,

y llevar un negocio adelante,

sobrellevar la presión,

tomar decisiones,

poner límites,

compaginar vida familiar, sentimental, profesional,

es todo un reto,

y sólo hay 2 opciones,

ni 3,

ni 5,

ni 4,

sólo 2:

O aceptas el reto,

o no aceptas el reto.

Por otro lado déjame que te hable de las ideas,

sin ideas,

no hay objetivos,

y sin objetivos no hay visión,

y un líder sin visión, es como un coche que conduce en la noche,

y lo hace sin faros.

¿Dónde van todos?

Adivina.

Por eso la luz que te proporcionan las ideas es vital si estás en el terreno empresarial.

También te digo que

la mayor crisis personal que puede experimentar una persona en su vida,

es un cambio,

un cambio para mal

(perdida de un ser querido, gestionar una enfermedad, divorcios conflictivos,…),

y la única manera de salir de esa crisis personal, es haciendo cambios,

pero cambios para bien, claro.

Y con respecto al tema de las relaciones de pareja,

tanto continuar con una relación,

como encontrar pareja (si no la tienes),

no sé que habrás oído por ahí,

pero la clave no está en ser uno mismo

(ser uno mismo está muy visto),

la clave está en ser la mejor versión de uno mismo.

(A más sexapil,

más sexapil,

son matemáticas).

Ah,

sí,

se me olvidaba…

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